Santiago Apostol

¡Santiago y cierra, España!

¡Oh Dios, que encargaste misericordiosamente la nación españo­la a la protección de tu Bienaventurado Apóstol Santiago, y que la libraste por él de la ruina que la amenazaba! Concédenos que, con la protección del mismo Santo Apóstol, lleguemos á gozar de la paz eterna. Por Nuestro Señor, etc.

Pues en nuestros días nos ha sido revelado el preciado tesoro del bienaventurado Apóstol, es decir su santísimo cuerpo. Al tener noticia de lo cual, con gran devoción y espíritu de súplica, me apresuré a ir a adorar y veneré tan precioso tesoro, acompañado de mi corte, y le rendimos culto en medio de lágrimas y oraciones como Patrón y Señor de España, y por nuestra propia voluntad, le otorgamos el pequeño obsequio antes referido, y mandamos construir una iglesia en su honor.

Alfonso II el Casto, 4 de septiembre del 834.

«Sepas que Nuestro Señor Jhesu Cristo partió a todos los otros apóstoles mios hermanos e a mí todas las otras provincias de la tierra, e a mí solo dio a España que la guardasse e la amparasse de manos de los enemigos de la fe»

Estoria de España. Alfonso X el Sabio