San Juan de la Cruz

Coplas del alma que pena por ver a Dios

Vivo sin vivir en mí
y de tal manera espero,
que muero porque no muero.

En mí yo no vivo ya,
y sin Dios vivir no puedo,
pues sin él y sin mí quedo,
este vivir ¿qué será?
Mil muertes se me hará,
pues mi misma vida espero
muriendo porque no muero.

Esta vida que yo vivo
es privación del vivir;
y así, es continuo morir
hasta que viva contigo.
Oye, mi Dios, lo que digo:
que esta vida no la quiero,
que muero porque no muero.

Estando ausente de ti,
¿qué vida puedo tener,
sino muerte padecer
la mayor que nunca vi?
Lástima tengo de mí,
pues de suerte persevero
que muero porque no muero.

El pez que del agua sale
aun de alivio no carece,
que en la muerte que padece
al fin la muerte le vale.
¿Qué muerte habrá que se iguale
a mi vivir lastimero,
pues si más vivo, más muero?

Cuando me empiezo a aliviar
de verte en el Sacramento,
háceme más sentimiento
el no te poder gozar;
todo es para más penar
y mi mal es tan entero
que muero porque no muero.

Y si me gozo, Señor,
con esperanza de verte,
en ver que puedo perderte
se me dobla mi dolor;
viviendo en tanto pavor
y esperando como espero,
muérome porque no muero.

¡Sácame de aquesta muerte,
mi Dios, y dame la vida;
no me tengas impedida
en este lazo tan fuerte;
mira que peno por verte
y de tal manera espero
que muero porque no muero!

Lloraré mi muerte ya
y lamentaré mi vida,
en tanto que detenida
por mis pecados está.
¡Oh, mi Dios!, ¿cuándo será
cuando yo diga de vero:
vivo ya porque no muero?

«In principio erat Verbum» acerca de la Santísima Trinidad

En el principio moraba
el Verbo, y en Dios vivía,
en quien su felicidad
infinita poseía.
El mismo Verbo Dios era,
que el principio se decía.
Él moraba en el principio
y principio no tenía.
Él era el mismo principio,
por eso dél carecía;
el Verbo se llama Hijo,
que del principio nacía.
Hale siempre concebido
y siempre le concebía;
dale siempre su sustancia,
y siempre se la tenía.
Y así, la gloria del Hijo
es la que en el Padre había,
y toda su gloria el Padre
en el Hijo poseía.
Como amado en el amante,
uno en otro residía,
y aquese amor que los une
en lo mismo convenía
con el uno y con el otro
en igualdad y valía.
Tres Personas y un Amado
entre todos tres había,
y un amor en todas ellas
y un amante los hacía,
y el amante es el amado
en que cada cual vivía,
que el ser que los tres poseen
cada cual le poseía,
y cada cual dellos ama
a la que este ser tenía.
Este ser es cada una
y este solo las unía
en un inefable nudo
que decirse no sabía,
por lo cual era infinito
el amor que los unía,
porque un solo amor tres tienen,
que su esencia se decía;
que el amor cuanto más uno,
tanto más amor hacía.

Entonces llamó a un arcángel
que San Gabriel se decía,
y enviolo a una doncella
que se llamaba María,
de cuyo consentimiento
el misterio se hacía.
En la cual la Trinidad
de carne al Verbo vestía.
y aunque tres hacen la obra,
en el uno se hacía.
Y quedó el Verbo encarnado
en el vientre de María.
Y el que tenía solo Padre,
ya también Madre tenía,
por lo cual Hijo de Dios
y del hombre se decía.